Que pase el tiempo sin ser visto,
Acompañado de la ausencia de mil recuerdos.
Que venga tiempo sin alcanzar,
La decepcionante historia de un jamás.
Su alma quieres escribir a la niña,
Tal vez una carta que le hará fantasear su presencia,
Y dará un inesperado anuncio de su futura ausencia.
Pobre niña marcada de ingenuidad,
Porque en un momento encontró profundidad,
En lo que eran palabras vacías,
Que maquillaban una ilusionante sinfonía.
De pronto encontró en sus brazos,
Una manera de huir de la soledad.
Un día sintió en sus manos,
El interés algo desinteresado por su ingenuidad.
Dulce amargo fue una verdad,
Que le devolverá su amante amiga soledad.
Con alivio la ingenua niña soltará,
Rosas espinosas que un día se llevaron su reloj vacío,
Instantes que jamás debieron adornar,
Su bonita e inexperta felicidad

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