Iba caminando,
Por la orilla de una playa,
Por la orilla de una esquina del mar,
Pisando la suave arena,
Iba yo,
Yo y mis pensamientos,
Pues ellos eran sustentables,
Lo eran en ese momento,
En ese lugar,
No faltaba nada más.
Y de pronto,
En una roca,
Golpeada por la chispa de la playa,
Se encontraba una caracola,
Una pequeña caracola,
Que ahora estaba sola,
En ése lado estaba sola,
Aunque estaba bien,
Tampoco le faltaba nada más,
Era ella,
Ella y el mar,
Se tenían el uno al otro.

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