Iba yo, Yo y mis pensamientos, Pues ellos eran sustentables, Lo eran en ese momento, En ese lugar, No faltaba nada más.
lunes, 29 de agosto de 2011
" Quién iba a saber?, que en medio de tanto sol y tanta gente, en un mar de coincidencias, nada casuales, mi barco voguearía a ti, y en la larga paciencia, de un asiento de preocupación, la voz se haya querido hacer silencio, para despues ser escuchada, por tu exploradora curiosidad. Quién imaginaría? en la poniente espera,( sólo sabe Dios), que tu conocerías de mí, y yo conocería de ti, y que ambos buscamos ser, en el viaje de ésta vida, el mismo que se denomina el Gran Yo Soy..."
Por poco me descubres, entre un mar de curiosidades. Era yo, esperando sonriendo, a punto de decir algo, profesarte una cancion, dedicarte un poema, que mas da! Pero tu te escondias, no te dejabas cuidar, de quien me pechicha a mi. Ya el tiempo se hace arena en el viento, no puedo esperar mas, qué me queda ahora? irme tal vez, mi alma no puede esperar, ella se cansa, ya casi, por poco, busca agua para el corazón. Ahora que me he marchado, no queda mas nada, que desearte lo mejor, y que al final, de este viaje en la vida, te pueda ver llorar, de alegría, sin desgarrarte, sin desgraciarte, sin desvanecerte en el mundo, sin dejar rastro, sin desespero, y que tu sonrisa, se robe la dulzura, de un cálido y fresco gesto, de mis labios. Qué mas que me quedan? sino mis buenos deseos, para ti, para tu camino de sueños y sorpresas, de promesas y rebeliones. Pero espero, con una expresion en mis manos, con la paciencia en el mundo, que algún día, sí, sí, algún día, pueda verte, de ésa manera como solía verte siempre, y te lo decía, aunque aún no lo eras, ni lo creías, pero tengo la certeza, la seguridad, la fe, de que te veré, tal cual como te imaginé, y sonreiré, y tal vez charlaremos, de lo bueno y lo amargo, las caídas y levantadas, y quedará un estrechón de manos, tal vez una amistad, pero sino es así, te hablaré, trataré de ayudarte, y si desprecias, mis buenas intenciones, me volveré a ir, hasta cuando el viento, quiera traerte a mí, o me quiera llevar a ti.
De cierta manera, tengo que extender mis horizontes, aunque a veces me falta la sutileza, para descifrar, no, para hacer entender, que la poca palabrería, a ciencia cierta, me ayudó a comprender el sentimiento, cuando no te hacen saber, lo que no se demuestra con teoría, ni experimentos, éso que me serpentea y corre, y me abre espacio al callar, cuando no se dice, y se ignora, éso que aún se espera escuchar, como si al oírlo, se fuera a calmar una sed del alma. Y espero, y olvido, a que lleguen esas palabras... Cómo pesa, cómo pesaba, ésa carga que se dejó, lejos, en un horizonte fuera de mí, tan lejos, como cuando se pregunta por un camino, y todos dicen, que éste sí te va a llevar.
Ven, vamos, los dos juntos, a ése lugar, que llama a nuestro nombre, lo busca, grita, y se hace fluctuante, en medio de la gente de rostros caídos. Qué importa! si ellos nos quieren detener, a veces es bueno darle mas aire al corazón, sin dejar que se hinche, hasta que explote. Qué importa! si ellos dice que ayer no me veían así, el rostro se cambia, se va a otro lugar, y éste, que corre y baila, se hizo mas nuevo, diferente, y ligero, no como ellos, que conservan, sus rostros caídos. Qué importa! si ellos toman mi mano para detenerme, pues como soy de paso amable, y sin malicia y con sutileza, puedo hacer que Él me suelte de la gente, de rostros caídos. Qué importa! si ellos gritan mi nombre para volver, qué mas da! me voy al lugar, ése espacio, que nos busca con un sólo nombre, el Tuyo y el mío, y ésas voces, que se desgracian y desgarran, se pierden para otra cuenta, ésos son ellos, que gritan y se cansan, con sus rostros caídos. Qué importa! Qué importa amor mío, si se acaba el mundo, o si el cielo pierde color, pues Tú, reúnes a los que nos amamos, en un himno dejado en nuestro camino, de sueños y promesas. y pensar que algún día estuve con ellos, con la gente de rostros caídos.
Y pues soy feliz, cuando de Amor se trata. Algunos piensan que son bobadas, no me canso, ni me quejo, pues esta bien andar así, así voy yo, y así vengo, al oriente y occidente, en mis diversos pensamientos, a veces rebeliones, así se quedan, así las tengo yo.
Y aunque a veces, en el momento de intercambio soy un poco escaza, no te preocupes, toma tiempo crecer. Pero sabemos a ciencia cierta, en cada momento, en cada paso, mis segundos, quieren correr a Ti.
Y en estos tiempos esporádicos, me encuentro recordando, en el sitio donde me acuerdo de Ti, y pienso tantas cosas, que a veces no quiero ni saber, pero siempre llego una conclusión, sólo quiero preocuparme de nosotros dos, y de todo lo que te preocupa a Ti, y nada más, sólo eso pido.
Y de una calle a otra, ellos se volvieron siete primaveras y un verano pasado,
Sólo bastó el no mirarse, no mirarse por dos momentos.
La tarde se hizo hielo, la brisa se hizo piedra,
Él la dibujo pacientemente, y compartió su sueño hipotético.
Todo se hizo aberrante, sin apegarse a nada,
Él por ella, después de ella,
Se desmembraron los labios, sin darse cuenta que ya el cielo los veía de negro.
No tenía preocupación, pues así lo hizo la naturaleza,
No tenía remordimiento, pues así lo dejó su poca paz,
No tenía memoria, pues siempre había estado sin ella,
No tenía ni dos hojas de amor, pues el invierno le quitó las pocas que tenía.
Y aún en éste atardecer, a ella no le importó,
Sólo un poco, talvez algo,
Sólo espera, sólo quiere,
Que Él la tenga para Él,
Vestida de tarde y de alba,
Que dance para Él,
Y se pierda en Él.
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