Son agregados a mi pergamino de notas.
¡Secretas notas!
Unas extrañas, silenciosas, enigmáticas,
Profundas, doradas, inherentes,
Alegres, tristes, dramáticas,
Húmedas, pegadas, lejanas,
Coléricas, flemáticas,
Esporádicas, llenas, rellenas…
En fin,
Así me hacen escribir,
El tiempo y el Amor,
El día y la noche,
La luna y el sol,
La playa y el desierto,
El lugar y el momento,
Casi todo es circunstancial.
¡Viento rebelde!
Que arrastras y no dejas avanzar a las aves del cielo;
Que aturdes la tranquilidad de las aguas,
Y haces que sus olas sin espuma,
Bañen los labios de una pareja enamorada;
Que siempre llevas y no dejas de traer,
El rocío salado,
Sobre unos cabellos dorados;
Y que desvías las flechas dilatadas de los pájaros.
¡Eres tu playa!
El escenario de mis últimos versos,
Eres la mesa sobre la cual yo escribo,
Eres la mesa donde leí unos poemas de Neruda,
Eres el viento que quiso arrebatar,
Las hojas de mi baúl de secretos.
Eres la pluma que me hizo escribir,
Frenética y amante,
Unos poemas de amor.
Eres el eterno porvenir,
Donde hago renacer,
Unos cuerpos de notas.

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