viernes, 9 de septiembre de 2011


Para ser quien canta y mira, era yo pues,
En el bosque,
Bailando descalza y cantando
El himno de los enamorados.
Rodeada de pinos verdes,
Y flores hermosas,
Me habias hecho un escenario,
Un proscenio en tus manos,
El perfecto.
Tu eras el aire,
Ese que movia mis deseos,
A los Tuyos.
Eras Tu,
El que me hacia bailar,
Sin hacer caso,
De esos que espian entre las ramas,
Ya hasta sienten envidia de mí.
Me he hecho huesped,
En medio de este mundo,
Aquel que se mueve y rodea,
Todo lo que siempre denominamos,
Y no nos da pena repetir,
Sin vacilar para teorias,
Sin caer en lo contrario,
Lo que todos los dias,
En el centro de lo sempiterno,
Lo profundo en lo infinito,
Lo mas curioso y propio,
Y que me hace descalza bailar,
De lo que somos Tu y yo.

lunes, 5 de septiembre de 2011


Quisiera deshojar cada uno de tus pétalos con mis palabras
Y que al terminar,
Te encuentres con la casualidad de ver mis ojos,
Detrás de los tuyos
De los nuestros,
De todo lo que nos nombra y asombra
De todo aquello que se muestra y esconde
De todo aquello que es gris y azul
De todo aquello que serpentea y corre
Y nos lleva sin deriva.
Nos hace guardar las manos
Para tocarlas por la espalda.
Quisiera que al terminar
De descubrirte con mis manos
Alzadas a Ti
Tomadas por Ti
Pueda escalar en ellas
Y desafiar la gravedad
De aquello que nos quiere separar
Aquello que tiene envidia de nosotros
Y comprobar
Lo que no es ciencia
Ni broma,
Aquello que me amarra y atonda
Lo que definimos
Como nosotros dos.