lunes, 29 de agosto de 2011


Y de una calle a otra, ellos se volvieron siete primaveras y un verano pasado,
Sólo bastó el no mirarse, no mirarse por dos momentos.
La tarde se hizo hielo, la brisa se hizo piedra,
Él la dibujo pacientemente, y compartió su sueño hipotético.
Todo se hizo aberrante, sin apegarse a nada,
Él por ella, después de ella,
Se desmembraron los labios, sin darse cuenta que ya el cielo los veía de negro.
No tenía preocupación, pues así lo hizo la naturaleza,
No tenía remordimiento, pues así lo dejó su poca paz,
No tenía memoria, pues siempre había estado sin ella,
No tenía ni dos hojas de amor, pues el invierno le quitó las pocas que tenía.
Y aún en éste atardecer, a ella no le importó,
Sólo un poco, talvez algo,
Sólo espera, sólo quiere,
Que Él la tenga para Él,
Vestida de tarde y de alba,
Que dance para Él,
Y se pierda en Él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario