lunes, 29 de agosto de 2011

Ven, vamos, los dos juntos, a ése lugar, que llama a nuestro nombre, lo busca, grita, y se hace fluctuante, en medio de la gente de rostros caídos. Qué importa! si ellos nos quieren detener, a veces es bueno darle mas aire al corazón, sin dejar que se hinche, hasta que explote. Qué importa! si ellos dice que ayer no me veían así, el rostro se cambia, se va a otro lugar, y éste, que corre y baila, se hizo mas nuevo, diferente, y ligero, no como ellos, que conservan, sus rostros caídos. Qué importa! si ellos toman mi mano para detenerme, pues como soy de paso amable, y sin malicia y con sutileza, puedo hacer que Él me suelte de la gente, de rostros caídos. Qué importa! si ellos gritan mi nombre para volver, qué mas da! me voy al lugar, ése espacio, que nos busca con un sólo nombre, el Tuyo y el mío, y ésas voces, que se desgracian y desgarran, se pierden para otra cuenta, ésos son ellos, que gritan y se cansan, con sus rostros caídos. Qué importa! Qué importa amor mío, si se acaba el mundo, o si el cielo pierde color, pues Tú, reúnes a los que nos amamos, en un himno dejado en nuestro camino, de sueños y promesas. y pensar que algún día estuve con ellos, con la gente de rostros caídos.

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